Peldanyos reconoce que su empresa Sugar Papi no es rentable

El éxito en redes sociales no ha sido suficiente para convertir su marca en un negocio rentable, según ha confesado en una entrevista.

El creador de contenido valenciano Peldanyos ha reconocido que su proyecto empresarial, Sugar Papi, atraviesa una etapa de transformación tras comprobar que el modelo con el que nació no es sostenible económicamente.

En una entrevista, el influencer explicó que los populares «drops» de productos exclusivos, que tanto éxito generaban entre sus seguidores, consumían demasiados recursos y no permitían mantener la empresa a largo plazo.

Durante la conversación, Peldanyos fue especialmente claro al valorar la situación del negocio: «Realmente es una empresa que empezamos haciendo drops muy espectaculares, nos dimos cuenta de que eso no hacía sostenible a la empresa económicamente y ahora estamos sacando productos de catálogo para que la gente pueda tener productos a los que entrar y hacer la empresa».

El creador también reveló que cuenta con un socio encargado de la gestión empresarial, quien le hizo ver la necesidad de cambiar el rumbo del proyecto. «Me ha dicho: ‘Sergio, de ilusiones no vive una empresa'».

Según explicó, la prioridad ahora es consolidar una base económica estable que permita, en el futuro, volver a desarrollar lanzamientos más ambiciosos.

Además, respondió a las críticas que había recibido por el precio de algunos de sus productos exclusivos. «Sé que mucha gente se ha quejado del precio de algunos drops, pero es que, de verdad, de drops se habría cerrado ya la empresa», afirmó.

Las declaraciones muestran una realidad poco habitual entre los creadores de contenido: detrás de una marca con gran repercusión en redes sociales no siempre existe un negocio rentable.

En el caso de Sugar Papi, el equipo ha optado por reducir la dependencia de los lanzamientos limitados y construir un catálogo permanente que permita asegurar la viabilidad de la empresa a largo plazo.

Las declaraciones de Peldanyos ponen sobre la mesa una realidad que rara vez se muestra en redes sociales.

Aunque desde fuera pueda parecer que un creador con cientos de miles o millones de seguidores tiene asegurado el éxito empresarial, la realidad suele ser mucho más compleja.

Convertir una audiencia en un negocio rentable implica enfrentarse a costes de producción, logística, almacenamiento, atención al cliente, marketing, impuestos y gestión de equipos, aspectos que poco tienen que ver con la creación de contenido.

De hecho, cada vez son más los influencers que reconocen públicamente que lanzar una marca propia no garantiza beneficios.

Muchos proyectos nacen impulsados por una comunidad muy fiel y por el entusiasmo generado en torno a un producto exclusivo, pero mantener esa actividad en el tiempo exige encontrar un modelo económico sostenible.

Los llamados drops, basados en lanzamientos limitados y de gran impacto, pueden generar una enorme expectación, aunque también requieren meses de preparación y una elevada inversión de recursos que no siempre se traduce en rentabilidad.

Precisamente eso es lo que explica Peldanyos al reconocer que su empresa ha tenido que replantear su estrategia.

Tras apostar inicialmente por colecciones muy exclusivas, el equipo ha decidido ampliar su catálogo con productos permanentes que permitan generar ingresos de forma más estable y reducir la dependencia de campañas puntuales.

Según el creador, este cambio busca asegurar la viabilidad del negocio para poder seguir desarrollando proyectos especiales en el futuro.

El caso también refleja la creciente profesionalización del sector de los creadores de contenido.

Muchos de ellos han dejado de limitarse a colaboraciones con marcas para lanzar sus propias empresas, ya sea de alimentación, cosmética, moda o merchandising.

Sin embargo, esa evolución también les obliga a afrontar los mismos desafíos que cualquier otro emprendedor: controlar los costes, mantener unos márgenes suficientes y encontrar el equilibrio entre ofrecer productos atractivos para su comunidad y construir un negocio capaz de sostenerse a largo plazo.

En ese sentido, la confesión de Peldanyos rompe con la imagen de éxito permanente que suele proyectarse en redes sociales y recuerda que una gran comunidad de seguidores no siempre es sinónimo de una empresa rentable.

La capacidad para crear contenido viral y conectar con la audiencia es solo una parte de la ecuación; convertir esa influencia en un proyecto empresarial sólido requiere una gestión muy distinta, en la que la creatividad debe convivir con decisiones financieras y estratégicas que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas para el público.